Miel, polen, jalea real, chia, levadura de cerveza, avena, quínoa, amaranto, frutos secos, sésamo.
Mi historia en Europa
Cuando la mente cambia, todo es posible!
Llegué a España nada más que con una pequeña mochila, muy pocas cosas materiales traía en ella. Aquella mochila solo venía repleta de algo intangible… sueños y motivación, el deseo de convertirme en un mejor corredor de montaña.
Las personas al escuchar aquella ingenua historia que venía a realizar mis sueños de ser corredor, o no lo entendían o les parecía una locura.
Ésta nueva etapa de mi vida comenzó el 15 de julio de 2017; fecha en que salí de Venezuela. Fue una decisión arriesgada, tomada sin pensar mucho, sin saber si sería fácil o difícil. Una decisión tomada por el deseo de ir a Europa a correr, al menos, una vez en mi vida allí.
Las carreras en Europa eran sólo una realidad virtual para mí, siempre miraba videos en internet y seguía los resultados de las carreras con mucha ilusión. Hablando desde mi corazón, en aquel momento no podía saber, ni siquiera imaginar que un día tendría la oportunidad de estar corriendo en Europa.
Estar parado en una línea de meta y correr con los mejores corredores era uno de mis mayores anhelos. A menudo me preguntaba, cómo será eso de estar corriendo en esas grandes carreras. Qué sabor debe tener correr con los mejores corredores de montaña del mundo.
La edición 2017 de la Dolomite Skyrace fue mi primera carrera en Europa y mi primera gran sorpresa. Fue el día en que aterricé en una realidad muy dura.
Me había parado en la línea de salida, con la mayor voluntad e ilusión del mundo, con la timidez y la inocencia de un niño que no sabe a lo que se está enfrentando. La carrera comenzó a un ritmo infernal -como todas las carreras en Europa- un ritmo al que no estaba acostumbrado a correr. Qué poco me iba a durar aquél optimismo e ilusión de debutar con una buena posición!
Ya en los primeros kilómetros cuando comienzan las subidas fuertes y el ritmo de carrera no bajaba, me di cuenta que esto era otro nivel de competición. Con el paso de los kilómetros la carrera se convirtió simplemente en un reto de poder acabar. Me esforcé tanto que llegué totalmente exhausto a meta.
Después de los años que llevo en España, cuando miro en retrospectiva la decisión de ir a Europa y todo lo que ha conllevado, las cosas que he vivido, los momentos tristes, los amigos que he encontrado, los momentos de gloria… Me doy cuenta de la suerte que he tenido y la gran aventura que estoy viviendo.
No tenía una intención clara de quedarme a vivir en España. Sobre todo porque no habían pasado 3 meses de estar en España cuando mi padre enfermó y murió de manera muy repentina.
Tres factores muy importantes han sido determinantes para tomar la decisión de quedarme: el primero ha sido encontrar buenas personas que me tendieron su mano y ayuda incondicional, personas que ahora son mi familia, aquí en Catalunya, el lugar donde estoy afincado. La segunda circunstancia el apoyo familiar que a pesar de la situación de tristeza que vivíamos, me motivaron con firmeza a quedarme. Por último la grave situación que atraviesa Venezuela. Regresar a mi país significaba aparcar definitivamente mis sueños y decir no a aquella oportunidad que me estaba dando la vida.







