Trepitja Garrotxa – 64km – 2017
Esta carrera es una lección de vida, marcó mi alma, en ella se desbordaron mis emociones, mis sentimientos, mis fuerzas, mi voluntad, la fuerza de mis sueños; que emergían de un gran dolor, al cual debía el impulso hacia la victoria, para coronar de alegría a mi familia, porque había decidido tomar de la mano la resiliencia y compartir con ellos algo que habría colmado de felicidad a nuestro padre, cuya antorcha se apagó en esta vida, el 11 de octubre, en mi amada Venezuela, tres meses después de mi arribo a esta noble tierra española.
Esta carrera estará grabada en mi alma, para siempre. Diez días después, yo estaba allí, como en un sueño, bajo una fuerza extraña; mentalmente visualizaba el trayecto, la distancia, el número 64. sabía que no sólo honraría a mi padre con esa victoria, sino que la lucha contra el cáncer infantil tenía en mí un aliado, un mensajero aliado y la fundación Albert Bosch, sumaría un aliento más en su noble lucha.
El pistoletazo que ordenó la salida, me impulsó como un rayo. Nunca antes había sentido sensación semejante. Yo corría y en mi mente veía a mi padre, era un pensamiento fresco y una gran fuerza espiritual, recibía también el cariño y la energía de mi equipo.
¡Sintiendo esa energía es imposible no ir dispuesto a ganar!
En el km 40, con una ventaja de 10’ sentía que volaba y podía llegar a lo más lejano del horizonte.
De igual manera, la presencia de la familia que el destino me dio, que me acogió, ahora llamados SD Trailteam; y de mi hermano, un gajo noble del árbol de mi familia, un testigo de excepción y un apoyo incondicional, me impulsaba en la convicción de que junto a él puedo vencer cualquier dificultad, todo reto y disipar toda duda en mi camino hacia el triunfo. Al comenzar el segundo tramo de la carrera, el más duro y decisivo, en el kilómetro 40, entre ir cansado y fresco, no me sentía solo, ahí estaba mi equipo, a mi paso ellos responden con sus miradas de afecto, admiración, anhelo y felicidad con palabras de aliento.
Mi hermano: ¡Vamos, Samuel, vas muy bien, llevas 10’ de ventaja, ¡relaja y a por la victoria!
Miquel: ¡Vamos, Samuel, ¡por tu Padre!
En mi mente sabía que algo muy grande estaba por ocurrir, solo era cuestión de tiempo.
Entro a la meta y allí junto al grito feliz de mi hermano estaba también la mirada de mi padre a través de su mirada. Ahí estaban los dos, celebrando mi sueño, mi esfuerzo, mi verdad, mi pasión: ¡correr! Al otro lado del mar, esa misma alegría era vivida con la misma intensidad y todos honraban en ella al gran hombre que como un herrero divino forjó nuestra familia.
Aquí en la Catalunya que me daba la bienvenida vivía y sentía los gritos de la gente, de quienes me acogieron, sus miradas, sus rostros de felicidad, de cariño, sus palabras de aliento, sus besos. Al rato de estar allí con todos ellos, conversando, disfrutando mi triunfo, sumergido en un cúmulo de emociones que me superaban, rompí a llorar. Todos esos instantes, cada mínima cosa que viví, desde ese momento en que estaba parado en la meta hasta mi acogida con ese amor y solidaridad indescriptibles, estarán siempre fundidos a mi piel, a la memoria de mi alma.


Mundial de Trail Penyagolosa – 85km – 2018
Una carrera inolvidable, en extremo importante. La oportunidad de correr el Mundial de Trail, representando a mi país.
Sentía el sello moral de representar a mi Madre Patria, con el reto de una distancia que exigía lo mejor de mí, que infundía respeto y hacía enmudecer y ensimismar a corredores de alto nivel, a quienes tenía ante mí. Se me hacía un nudo en la garganta.
intentaría una carrera inteligente, concentrada, reservada, que me permitiera mantener un equilibrio explotable, tan pronto se dieron las condiciones de tomar mayor protagonismo; debía soportar el ritmo y el cansancio, para culminar la carrera sin mermar mis condiciones necesarias y suficientes.
De esa manera, se cumplió mi objetivo. Hice una gran carrera en lo personal. Ese día había vivido la experiencia de un mundial de Trail Running, entré a la meta en el puesto 42, fui el 1ro de mi selección y el 3ro de latino-américa; convencido de que ante la voluntad sagrada no hay límites y que todo lo que soñamos se puede alcanzar.

Ehunmilak Marimuromendi – 42km – 2019
Esta carrera revela una importancia capital en mi vida deportiva.
Tal día salí a correr a un ritmo que, en la medida en que transcurrían los kilómetros podría ser extenuante y generar un sufrimiento como nunca. Corría a un ritmo poco habitual para mí, pero sorprendentemente, he resistido bien todo el trayecto.
Las sensaciones durante la carrera fueron buenas y tenía gente apoyando en el camino, eso hace que nunca desfallezcas. Mi verdadera sorpresa fue llegar a la meta con un crono que rompía todas las expectativas, haciéndome con el récord de la prueba.
Maravilloso como los espectadores viven y vibran la competencia desde afuera, notas al instante la pasión de los vascos apoyándote. En el País Vasco aman este deporte, allí nunca corres solo, personas por doquier durante todo el recorrido, motivando desde el primero al último corredor, dando así una muestra de enseñanza, de que absolutamente todos somos importantes.
Te sientes completamente acogido en un entorno de salvajes montañas y de gente maravillosa. El ser y la montaña acobijan su corredor.


Canfranc Canfranc – 45km – 2020
Entre las carreras que me han marcado, sin duda alguna Canfranc Canfranc, es una de las más memorables.
Una carrera en tiempos de covid-19 la pandemia que paralizó el mundo.
Después de un confinamiento de casi 2 meses, me dedicaba a entrenar con ahínco, para recuperar todo el tiempo perdido.
Llegaba a Canfranc con 6 meses sin competir al máximo nivel deportivo; lo único, con muchas ganas de volver a sentir esa adrenalina, ese estado de concentración inigualable.
Con toda certeza, este día he corrido como nunca antes. Por segunda vez, me enfrentaba a esta prueba con muchas expectativas y en unas condiciones diferentes por todas las normas a cumplir por el covid-19.
Lo cierto es, pasaban los primeros km, y ya notaba que las sensaciones eran sencillamente diferentes a las que normalmente solía sobrellevar en carrera.
Me sentía muy fuerte y simplemente me mantuve enfocado en continuar y nunca perder el control, sentía que este día podía hacer algo grande, que sólo se trataba de mantener el ritmo y aguantar hasta el final. El tiempo final hablaría por sí solo.
Las salidas fueron escalonadas cada 30 segundos un corredor. Yo salí de 22, 11min después del primero. Básicamente era una carrera contra reloj. Hasta el km 28 mis tiempos de paso me colocaban en la primera posición. Fue una lucha contra el crono y con otros dos grandes corredores. Así fueron pasando los km y cada vez estaba más cerca de cruzar esa meta, junto a dos grandes leyendas de las carreras de montaña.
Finalmente crucé la meta en 2do lugar; aun así, también había podido batir el récord de la prueba, registrando ese día uno de los mejores tiempos de la Canfranc Canfranc Comprendiendo así, que sencillamente había subido un escalón más en mi rendimiento deportivo.
Una vez más, había superado mis propios límites.


UTMB – OCC – 55km – 2021
Es una carrera bonita, dura pero también muy rápida.
Se retiró mucha gente, la mayoría por el alto ritmo quizá mal gestionado.
Es una carrera como todas que hay que saber gestionar y por supuesto apostar a esa estrategia.
El mínimo error te deja fuera de carrera. Al final correr es un arte que vas perfeccionando con la experiencia.
Personalmente e independientemente de haber llegado en el puesto 15 y a 40′ de el campeón, el eminente Jonathan Albon, estoy contento con el resultado, he hecho muy buena carrera para el entrenamiento que he logrado completar, he gestionado muy bien el ritmo, comida e hidratación y he corrido al máximo de mi capacidad.
Eso es lo que cuenta, siempre se puede hacer mejor pero este día era lo que tenía.
La carrera en si, la he disfrutado mucho, muchísimo, yendo todo el tiempo muy concentrado.
Mucha gente apoyando en todo el recorrido, gente amiga, gente conocida y gente que apoya porque simplemente ama este deporte.
Una carrera más, para sumar más experiencia a todo este recorrido que comprende ser un deportista, son años dedicando parte de la vida a este deporte, el deporte que amo y me da libertad, la libertad plena de sentir el verdadero yo en estos límites de satisfacción única e inigualable.
También muy especial cada momento compartido con mi hermano Jhackson, los compañeros y amigos de viaje.
Vivencias de carrera, entrenamiento, comida, sonrisas y recuerdos que quedan para siempre.
He disfrutado por segunda vez por todo lo alto de esta aventura que comprende estar en chamonix, viviendo el evento de trail más mediático del mundo, con tantas personas que han venido de diferentes países de todos los continentes, juntados aquí, para soñar con cruzar la meta de cualquiera de las distancias que comprende dicho evento.
Felices quienes lo logramos y resiliencia para quienes cayeron en el camino.
Viva el Trail Running!!



